Es mejor el amo temido que el despreciado.
No es posible defenderse del aburrimiento
Piensa la araña que todos son de su maña.
El gandul es un cadáver con apetito.
Dar consejo y el vencejo, ese sí que es buen consejo.
Ocasión desaprovechada, necedad probada.
El que nace pa maceta, no pasa del corredor.
Ladrillo flojo, chisguete fijo.
A quien cuida la peseta nunca le falta un duro.
Dar carne al lobo.
A quien a otros ayuda, de veinte años le pare la burra.
Borrón de escribano no es sin engaño.
No cortes el árbol que te da sombra.
Esta más caliente que pepita en comal.
Predícame, cura, predícame, fraile, que por un oído me entra y por el otro me sale.
El que nace para pito nunca llega a corneta.
El bobo todo lo sabe hacer cuando no es menester.
Una cosa es predicar y otra dar trigo.
Al asno muerto ponle la cebada al rabo.
Para sabio Salomón.
Aún queda el rabo por desollar.
Las estaciones son como una lima que trabaja sin ruido
Una onza de vanidad deteriora un quintal de mérito.
Quien tenga vidrieras, no azuze pedreras.
El de sabio corazón acata las órdenes, pero el necio y rezongón va camino al desastre.
Por rey se tenga quien a nadie tema.
La crueldad es la fuerza de los cobardes.
Más ordinario que una monja en guayos.
Si tomas un mal camino, no esperes un buen destino.
No hagas leña del árbol caído.
Aprende a escuchar y sonríe al hablar si quieres agradar.
Bien hayan mis bienes, si remedian mis males.
Guárdese el cojo y no eche la capa al toro.
Cabra coja, no tenga fiesta.
Seguro va al juicio, el que tiene el padre alcalde.
De dos que pleitan, otros se aprovechan.
ala mier........ los pastores que la pascua ya paso
Las arrugas son la tumba del amor
Vicio no castigado crece desatado
Más vale pan duro que ninguno.
Es como la gatita de Maria Ramos, que tira la piedra y esconde la mano.
Arremangóse mi nuera, y volcó en el fuego la caldera.
El corazón no habla, más adivina aunque calla.
A las veces, do cazar pensamos, cazados quedamos.
Camino de Santiago, tanto anda el cojo como el sano.
Al son que te tañan, a ése baila.
Este es carne de cañón.
El aburrimiento es una desgracia
Prefiere la deshonra de la caída, a la deshonra de las muletas.
Ni al caballo corredor, ni al hombre rifador dura mucho el honor.