La avaricia es mar sin fondo y sin orillas.
El inferior paga las culpas del superior.
El árbol con demasiadas hojas no da siempre frutos sabrosos.
Más ordinario que un sicario en un burro.
El rico come "sudao", y el pobre sudando.
Farolillo de la calle, tizón de la casa.
La pobreza no es un delito, pero es mejor no mostrarlo.
El que mucho habla, poco acierta.
En este mundo traidor, de cagar nadie se escapa: caga el rico caga el rey, caga el obispo y el Papa.
Ni fíes mujer a fraile, ni barajes con alcalde.
La avaricia rompe el saco.
A caballo comedor, cabestro corto.
La fortuna, a los necios ama y a los sabios desama.
Ni gato en palomar, ni cabra en olivar.
Casamiento y señorío, ni quieren fuerza ni quieren brío.
Más vale un hombre apercibido que dos descuidados y no prevenidos.
Burro suelto del amo se ríe.
Mal empleada está la hacienda en quien no es señor de ella.
La Justicia y la razón, las más recias armas son.
Dar limosna no aligera la bolsa
Nada más que me enderece dijo el jorobado.
Castigo de uno, escarmiento de muchos.
El caballo que mucho anda, nunca falta quien le bata.
Se coge antes a un mentiroso que a un cojo.
Tronar como un arpa vieja.
La misma virtud no escapa a los golpes calumniosos.
Cazador absoluto, buenas piernas y pocos cartuchos.
Puesto que el asno no come bien la paja, poca cebada.
Al flojo cavador, meterlo en medio, y grande azadón.
La mentira anda con muletas, y la verdad sin ellas.
En mente obtusa, la letra, ni a punta de palo penetra.
El perezoso siempre es menesteroso.
Bromeando, bromeando, amargas verdades se van soltando.
El sabio calla, el tonto otorga.
Amistad de boca, larga parola y cerrada la boca.
Juez que dudando condena, merece pena.
Mear claro y recio deja al médico por necio.
Más vale hombre feo con buen arreo, que mozo bonito y sin un pito.
Día nublado engaña al amo y al criado.
Más vale callar que con borrico hablar.
Donde hay patrón no manda criado.
Ni de saúco buen vencejo, ni de cuñado buen consejo.
El que tiene ovejas, tiene pellejas.
Camisa y toca negra no sacan al ánima de pena.
Ha de salir la corneja al soto.
El orgullo suele ponerse la capa de la humildad.
A la chita callando, hay quien se va aprovechando.
Con el engañador, se tú mentidor.
Dios da pañuelo al que no tiene narices.
Los tontos consiguen las mejores cartas