Ignora al ignorante.
Cuando la mula ríe, el asno llora.
No es de bravo señal buena, toro que escarba en la arena.
Amigo de muchos, amigo de ninguno.
Nadie cava con tesón sino el dueño del hurón.
El que vive de prestado, algún día es encuerado.
La astuta raposa borra las pisadas con la cola.
El arenque cuelga de sus propias agallas
Quien de lejanas tierras vuelve, mucho cuenta y mucho miente.
Oficio merdulero, criar al hijo y después al nieto.
A barba muerta, obligación cubierta.
Trato es trato.
Rey nuevo, ley nueva.
Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra.
A las barbas con dinero, honra hacen los caballeros.
Cada cual en su corral.
El que fía, salió a cobrar.
Por el alabado dejé el conocido y vime arrepentido.
Al falso amigo, hazle la cruz como al enemigo.
A la mal casada, miradla a la cara.
Cuantos más numerosos los abogados, más largo el proceso; cuanto más numerosos los médicos, más corto el proceso.
Al buen amigo, con tu pan y con tu vino; y al malo, con tu can y tu palo.
Alábate, burro, que nadie te alaba.
Gato enratado no quiere pescado.
Ni ausente sin culpa ni presente sin disculpa.
Cuando el sabio llerra, el necio se alegra.
Para los aduladores no hay rico necio ni pobre discreto.
El pastor que se acuesta con sus abarcas, cuando se despierta no se las calza.
A carne de lobo diente de perro.
Más hace el lobo callando que el perro ladrando.
En casa del alboguero, todos son albogueros.
Alforjas llenas quitan las penas.
El mal cobrador hace mal pagador.
Vuelve a tu menester, que zapatero solías ser.
Allí donde reina la fuerza el derecho huye
Viejo cansado, muerto o corneado.
Al pobre desnudo le valen más dos trajes que uno.
El diablo es puerco.
El que ríe mucho, es tenido por insensato, y el que no ríe es de casta de gato.
Huye de las querellas; no seas parte de ellas ni testigo.
A la fuerza ahorcan.
Lo que no está firmado, no está amarrado.
Entre bellacos, virtud es el engaño.
Negocio de enterrador, negocio asegurador.
No se encuentra muy a salvo, piojo en cabeza de calvo.
Obrar mucho, y hablar poco; que lo demás es de loco.
El amor del cobarde hace hombre para alarde.
Vale más ser ralos que calvos.
Muero el Rey y el Papa y el que no tiene capa.
En enero, ni galgo lebrero ni halcón perdiguero.