El que de Santo resbala hasta demonio no para.
El tramposo, el codicioso y el tahúr, presto se conciertan.
El gato maullador, nunca buen cazador.
Entre amigos honrados, cumplimentos dispensados.
Quien tiene boca se equivoca pero el que tiene seso, no dice eso.
La abundancia da arrogancia.
Boca de verdades, cien enemistades.
Holgar sin vergüenza es hilar sin rueca.
Más honran buenos vestidos que buenos apellidos.
Como mi hermano, que entró de mozo y salió de amo.
No es la miel para la boca del asno.
No puede ser larga la felicidad del mentiroso o ladrón.
El valiente de palabras es muy ligero de pies.
Hartas riquezas tiene quien más no quiere.
A cada necio agrada su porrada.
Para no hacer de marrano, culo en tierra y plata en mano.
Mal mascado y bien remojado.
En casa del ahorcado, no mientes la soga.
El que se fue a León perdio su sillón.
A fuer de Portugal: dos animales sobre un animal.
El que mucho fía, se queda con la bolsa vacía.
Mucho preito hace mendigo.
El sol sale para justos y pecadores.
Mentar la soga en casa del ahorcado no es nada acertado.
Amor de puta y convite de mesonero, siempre cuesta dinero.
A la mujer parida y a tela urdida, nunca le falta guarida.
A abril alabo, si no vuelve el rabo.
Barba espesa, honra, barba rala, deshonra.
A chico caudal, mala ganancia.
Quien ayer peleaba sus doblones hoy se ve en la calle y sin calzones.
El yerro encelado, medio perdonado.
Niño feito, pega morta. Nido hecho, urraca muerta.
Ingenuo y muy majadero, quien da la llave al ratero.
Mal año espero si en Febrero, anda en mangas de camisa el jornalero.
Al endeble todos se le atreven.
Justicia y no por mi casa.
En sí toma buena doctrina el que en cabeza ajena se castiga.
La fortuna es ciega y no sabe con quien juega.
Barba a barba, vergüenza se cata.
El derecho de los pobres no es más que llanto
Aramos, dijo la mosca al buey.
Dar el consejo y el vencejo.
A fuerza de constancia y fina intriga, un elefante desfloró a una hormiga.
El perro hambriento no teme al león.
Cada cual sabe lo que carga su costal.
Hay que andar más tieso que un ajo.
Cada uno se apaña según tiene maña.
Más sabe el loco en su casa que el cuerdo en la ajena.
Aramos, dijo la mosca, y estaba en el cuerno del buey.
A cada cajón, su aldabón.