A fuer de Aragón, a buen servicio mal galardón.
Iguales, como cabo de agujeta.
El mucho hablar es dañoso, y el mucho callar no es provechoso.
De tal palo tal astilla.
Saber de pobre no vale un duro
Hombre anciano, juicio sano.
El mucho vino, no guarda secreto ni cumple palabra.
A mejor cazador se le va la paloma.
El embustero es un almacén de promesas y de excusas.
A la que da con mal marido, se le va lo comido por lo servido.
El guayabo más le asienta, a aquel que paga la cuenta.
Dios repudia al que falsea las palabras; su gran abominación es el pendenciero de vientre.
Ancho de espaldas y estrecho de culo, maricón seguro.
Pan, que en la boda de un cojo lo dan, pero no a todos los que van.
Ni joya prestada, ni mujer letrada.
Jactancia es mala del sambenito hacer gala.
Alaba al ignorante y hazle bailar; si no es tonto, tonto le harás terminar.
Al arquitecto la piedra, y la casa al empedrador.
Es más tonto que mandado hacer de encargo.
Hombre de muchos oficios, maestro de ninguno.
Hay que coger al toro por los cuernos.
Más vale callar y parecer tonto, que abrir la boca y despejar dudas.
Sabio es quien poco habla y mucho calla.
El ignorante y el ciego caminan a tiento.
Al mal pintor se le quedan calvos los pinceles.
Hombre bien hablado, en todas partes bien mirado.
La buena hilandera, con el rabo del asno, hilaba su tela.
A traidor, traidor y medio.
A burro negro, no le busques pelo blanco.
Al asno no pidas lana.
Quien del diablo duerme, poco aprende.
El clérigo y el fraile al que han de menester, llamadlo compadre.
A hijo malo, pan y palo.
Cada uno en su casa, al rey hace cabrón.
De mala ropa no sale un buen traje.
Con ladrones y gatos, pocos tratos.
Firma papel y te encadenarás a él.
La nobleza y los blasones, nada valen sin doblones.
Inútil como bocina de avión.
Para el avaro, todo es caro.
El injustamente alabado, entienda que es engañado.
Oficio, bueno o malo, da de comer al amo.
Arena y cal encubren mucho mal.
Entre mozas y mozos, pocos retozos.
Hacer oídos de mercader.
Sabe más el tonto en su casa que el listo en la ajena.
Gato maullador, poco cazador.
El fraile predicaba que no debía hurtar y él tenía en el cepillo el ánsar.
Viejo que con moza casó, o vive cabrito o muere cabrón.
De amigo reconciliado y de fraile colorado, guárdate con cuidado.