Non hai pega sen mancha branca.
El trabajo mata al asno, pero no mata al amo.
Hombre sin dinero, lobo sin dientes.
¿Para qué tanta librería quien tiene la sesera vacía?.
Maldita seas, ave; la pluma, más no la carne.
Mendigo y carbonero oficio de pocos dineros.
Justicia, cosa muy buena; pero no en mi casa, en la ajena.
El olor de la agena fama, al envidioso atafaga.
Hombre de pelo en pecho, hombre de dicho y hecho.
El traidor y el incapaz, siempre asechan por detrás.
Un hombre es juzgado cuanto a su trabajo.
Faena acabada, faena pagada.
No hay fuego más ardiente que la lengua del maldiciente.
A buen capellán, mejor sacristán.
Mucha carne, moitas enfermedades.
Ligero como el ave de San Lucas.
Adulador, engañador, y al cabo, traidor.
Es tan chaparro que cuando se sienta en el suelo, le cuelgan los pies.
Quien mucho habla de sí mismo, mintiendo está con cinismo.
El que tiene el culo alquilado, no puede sentarse en él.
El hombre rico tiene aduladores, no amigos.
Cerdo que no madruga, no come caca caliente.
Burro adornado, busca mercado.
A clérigo hecho fraile, no le fíes tu comadre.
La cerda vistiendo seda, igual de marrana queda.
Conforme ven el traje, tratan al paje.
A grandes penas, pañuelos gigantes.
Mucho beber y no caer, non pode ser.
Para el bien, de peña; para el mal, de cera.
Cae más pronto un mentiroso que un cojo.
La voz del culo no admite remedio ni disimulo.
De casta le viene al galgo.
Comprar de ahorcado y vender a desposado.
Mentiras de día y pedos de noche, los hay a troche y a moche.
Es mejor mala avenencia que buena sentencia.
Zorrilla tagarnillera, hácese muerta por asir la presa.
Así se mete, como piojo en costura.
De la boca del ladrón, todos lo son.
Aprendiz de muchos oficios, maestro de maldita cosa.
Fiado y bien pagado, no disminuye estado.
El sastre engaña al parroquiano, y bien vestido el parroquiano, a la mitad del género humano.
Quien mucho se arremanga, vésele el culo y la nalga.
Hay que tomar el toro por las astas.
El que se escusa, se acusa.
Rubio bermejo, mal pelo y peor pellejo.
Del mal pagador, siquiera en pajas.
Estoy como gallo en corral ajeno
Hombre ambicioso, hombre temeroso.
Ni tanto ni tan calvo que se le vean los sesos.
Hay tontos que al pronto no dan la cara de tonto.