Después de cumplido el deber, el descanso es un placer.
A virgo perdido nunca falta marido.
Comer ajo y beber vino no es desatino.
Afeminados espíritus engendra la avaricia.
Un beso es como beber agua salada, bebe y tu sed aumentará
Tabernero que bebe, termina donde no debe.
Bebe leche y bebe vino y de viejo estarás como un niño.
Al que va a la bodega, por vez se le cuenta, beba o no beba.
El vivo se embriaga; y el pendejo paga.
Ninguno se embriaga del vino de casa.
Aborrecer tras haber querido, mil veces ha sucedido y mil más sucederá.
Agua, Dios, el vino en bota y las mujeres en pelota.
El que se convida, fácil es de hartar.
Sabe tanto, que sabe a mierda.
Mujeres y vino hacen que los hombres pierdan el tino.
La menta, el amor aumenta.
Más de uno conservaría sus bienes si hubiese sabido que el agua también apaga la sed
No juzgues al hombre en el vino si no has bebido
Lo que escatimes a tu mujer, no lo gastes en beber.
El agua para los peces; para los hombres, vino a montones.
La mejor carga que puede llevar un hombre es demasiado sentido común; la peor, demasiada bebida.
Amor no sufre ausencia.
Vase la fiesta y resta la bestia.
El relajo es dulce después del trabajo.
Una cosa piensa el borracho, y otra el cantinero.
El vino no tiene vergüenza.
Cuando el trago hace cosquillas, afloja lengua y rodillas.
Amo bravo y mozo harón, a cada rato cuestión.
La lujuria nunca duerme.
La ambición y la venganza siempre están hambrientas.
Condición de buen amigo, condición de buen vino.
Amante atrevido, de la amada más querido.
El vino y la verdad, sin aguar.
A mocedad viciosa, vejez penosa.
Hambre y sed, la mejor salsa para comer.
Cuando los hombres son amigos el agua que beben es dulce
Vino, amigo y aceite, cuanto más antiguo más ferviente.
Le brindó el borracho fino; pero la muerte no bebe vino; el avaro con su tesoro, pero la muerte no quiere oro; el borracho y el avariento fenecieron en un momento.
Dama tocada, dama jugada.
Mal oledor, mal catador.
Quien va a la bodega y no bebe, por beber se le cuenta.
El beber es hidalgo, y el comer es villano.
Riñen los amantes y quiérense más que antes.
Cuando el hombre más tiene, más quiere.
Bien canta Marta después de harta.
Hay tres cosas que destruyen al hombre: el vino, el orgullo y el enojo.
Después del gusto, que venga el susto.
Pan a hartura y vino a mesura.
A amor mal correspondido, ausencia y olvido.
Vino sacado hay que gastarlo.