Abril frío, poco pan y poco vino.
Al comprar caballos y al tomar mujer cierra los ojos y encomiéndate al Señor
No hay mejor salsa que el hambre.
Un beso robado no se devuelve fácilmente.
No comer por haber comido, nada nos hemos perdido.
El hambre mató a pocos; la hartura a muchos.
La verdad es a veces amarga de tragar. Pero, como toda buena medicina, hay que tomarla.
Feliz es aquel que aprieta sobre su pecho por una noche o por un año, a una amiga con la faz de luna
Cuando nos aman, señoras nos llaman; cuando nos tienen, ya no nos quieren.
Quien compra cuando no puede, vende cuando no quiere.
Esposa mojada, esposa afortunada
Las faltas son mayores cuando el amor es leve.
Malos humores salen con buenos sudores.
Años de higos, años de amigos.
La que da beso da d'eso.
El buen mosto sale al rostro.
En el buen tiempo, amistades ciento; mudada la fortuna, ni una.
Mala boca, peces coma.
Añorar el pasado es correr tras el viento.
El amor vive en presencia y muere en ausencia.
Bebe poco y come asaz; duerme en alto y vivirás.
Las frutas lozanas, incitan las ganas.
Mas cuesta alimentar un vicio, que criar dos hijos.
Muchos hijos, riqueza do pobre.
El amor presencia quiere, y sin ella, pronto muere.
Comer con fuerza, mascar con ganas y lo que no se hiciere hoy se hará mañana.
A pan de quince días, hambre de tres semanas.
Casa hecha y viña puesta, ninguno sabe lo que cuesta.
Al bueno por amor y al malo por temor.
Sal derramada, quimera armada.
Calores, dolores y amores, matan a los hombres.
Ovejas y muchacha, al atardecer a casa.
Nadie, ladrando a la luna, alcanza amor ni fortuna.
La mujer y la burra, iguales de testarudas.
El pan ya comido enseguida se olvida.
Una a una, pronto se le acaban al racimo las uvas.
¿Por qué atizas?. Por gozar de la ceniza.
Na noite de san Xoán, non queda na casa nin o can. En la noche de San Juan, no quedan en casa ni los perros.
La felicidad consiste en compartir el propio placer con otra persona
El amor y el reinar, nunca admiten compañía.
El trabajo y el comer, su medida han de tener.
La tierra no tiene sed por la sangre de los guerreros sino por el sudor del trabajo del hombre.
El casado por amor vive vida con dolor.
Cada día trae su propio afán.
La morena, de azul llena.
La reunión en el rebaño obliga al león a acostarse con hambre.
El caballo del judío, harto de agua y bien corrido.
Quien con hambre se acuesta, con pan sueña.
Amistad de hombres leales, solo perdura entre iguales.
Las iras de los amantes suelen parar en maldiciones.