No aumentes tus riqueza por el que vive en pobreza.
Burlas que son veras, otro las quiera.
Después de estirar la pata, de nada sirve la plata.
La felicidad no reside en las cosas sino en el hombre
No dejes para otros lo que no quieras para ti.
Flor temprana fruto no grana.
Cuanto más haces, menos mereces.
Ni adobo sin ajo, ni campana sin badajo, ni viudita sin su majo.
Lo que bien se aprende, jamás se olvida.
Lo ajeno más que lo propio parece bueno.
El corazón manda en los ojos, y les hace trampantojos.
El afeite que más hermosea es la dádiva buena.
Malo es quien es bueno por interés.
Un buen mozo y un abad no pueden cargar a un asno contra su voluntad.
De tal palo tal astilla.
El que siembra tormentas recoge tempestades.
Sirve de poco hacer mucho, pero no lo que se debe.
Si no puede edificar una casa, construye un corazón.
Vale más medir y "remedir", que cortar y arrepentir.
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
A buen amigo buen abrigo.
Casa convidada, pobre y denostada.
El que tiene poco y gasta menos, será rico sin parecerlo.
El perro con rabia, de su amo traba.
A embestida de hombre fiero, ¡pies para que los quiero!.
Entre marido y mujer, nadie se debe meter.
Borracho que come miel, pobre de él!
Non se pode mamar e asubiar.
A buen hambre, no hay pan duro.
Cuando me dan lo que quiero, tengo un genio como un cordero.
La virtud ennoblece.
A la larga, lo más dulce amarga.
Modesto obsequio que encierra gran afecto.
De día beata, de noche gata.
Una pena quita a otra pena.
Bolsa sin dinero, llámola cuero.
Mejor un amigo con siete pecados que un extraño
Pan, uvas y queso; saben a beso.
Pan ajeno nunca es tierno.
El que quiera saber lo que vale un potro, que venda el suyo y compre otro.
No hay bicho tan raro como el hombre avaro: para más guardar y tener, se muere por no comer.
Gozarse en el mal ajeno, no es de hombre bueno.
Amigo de mesa y mantel, no fíes de él.
Mejor ser un rico pobre, que un pobre rico.
No creas al que de la feria viene, sino al que ella vuelve.
Quien no sabe dar sabe recibir
Llora tus penas y deja las ajenas.
Con mis maestros he aprendido mucho; con mis colegas, más; con mis alumnos todavía más.
Conseguir una mujer bella es fácil, lo difícil es conservarla.
No compres cabra coja pensando que sanará; son las sanas y encojan, con que las cojas qué no harán.