Más vale ponerse una vez colorado que ciento amarillo.
Yo que la buscaba, y ella que no se quiso esconder, se juntaron el hambre con las ganas de comer.
Una mentira bien echada, vale mucho y no cuesta nada.
Querer sanar es media salud.
Con un carro y un borrico, el hombre se hace rico.
El fondo del corazón está más lejos que el fin del mundo.
La pobreza anhela muchas cosas, pero la avaricia más.
Una cosa es la que piensa el amo y otra la que piensa el caballo.
¿Cómo ha de actuar mi corazón? ¿Acaso en vano venimos a vivir, a brotar sobre la tierra?
Salud para mí, trabajo para mi marido.
Si la vida te es ingrata, ya no le hagas más favores.
Variante: Pobre con rica casado, más que marido es criado.
No hay oficio como el de alfarero, que de barro hace dinero.
De casa ruin nunca buen aguinaldo.
El mucho joder empreña.
La felicidad es una recompensa que llega a quien no la busca
Con azúcar o miel, todo sale bien.
Muchos se ufanan, pero pocos se afanan.
Amigo soy leal, hasta salir al umbral.
Caballo que ama al dueño hasta respira como el.
No hay corazón tan triste como una bolsa sin dinero.
Oro en manos de pobre, parece cobre.
El hombre no sabe para quien trabaja, y la mujer para quien lo tiene.
Entre amigos no hay cumplidos.
Más vale bueno que mucho.
La alegría en el alma sana se cría.
De buena madre buen hijo, y de buena pipa buen vino.
El matrimonio está como un cacahuete, hay que romper la cáscara para ver lo que hay dentro.
Del avaro un solo bien se espera: que se muera.
Por San Justo y Pastor, entran las nueces en sabor, y las mozas en amor.
Buena es la justicia si no la doblara la malicia.
Pies fríos, corazón caliente.
Cuenta errada, no vale nada.
Vivir juntado es igual que casado.
Con locos, niños y putas, no negocies ni discutas.
Los placeres por onzas y los males por arrobas.
A Roma por todo.
cuando menos lo merezca, ya que es cuando más lo necesito.
Casarse bajo el palo de la escoba
Lo que de la boca sale, del corazón procede.
Honra sin provecho la digo pecho.
Las ofensas se escriben en el mármol, los beneficios sobre la arena.
Al demonio y a la mujer nunca les falta quehacer.
El que a pueblo extraño va a enamorar, va a que lo engañen o a engañar.
Todo tiene un fin.
Más vale ser un pobre hombre, que un hombre pobre.
La dignidad no ha perdido, quien tiene un solo marido.
El que se casa fuera, o la trae o la lleva.
Me agarro hasta de un clavo ardiendo.
El mandar no quiere par.