Perder por probar al socio, nunca ha sido mal negocio.
Madre ardida hace la hija tollida.
De celosa a puta, dos pulgadas justas.
Quien virtudes siembra, fama siega.
La mujer el pan amasa y el viejo mande en casa.
A la mujer y a la mula, vara dura.
Las flores bonitas no dan buenos frutos.
El que hace el bien de los demás hace el suyo.
Las mujeres quieren ser rogadas.
A flores nuevas, afeite perdido.
En talento o en caudales, lo que tienes justo vales.
Carga que place, bien se trae.
Madre quiero ser, e hijos tener.
Con promesas no se cubre la mesa.
Si engañas a tu pareja, te engañas a ti mismo.
En la necesidad se conoce la amistad.
A buen servicio, mal galardón.
Vale mucho más morir intentándolo que vivir toda tu vida lamentándolo.
Nadie quiera de lo ajeno más de lo que quisiera el dueño.
No hay viejo sin dolor.
Más maestra es la adversidad que la prosperidad.
Hay tres cosas que el ser humano necesita en su vida: alguien a quien amar, algo que hacer y una esperanza para el futuro.
Los dioses ayudan al que trabaja
Más vale poco pecar que mucho confesar.
Quien bien ata, bien desata.
Putas viejas, al mercado, que ya el pie se ha despertado.
A chico pié, gran zapato.
Más vale ser ciego de los ojos, que del corazón.
Come para vivir, pero no vivas para comer.
Un poco de ayuda es mejor que un mucho de compasión.
Buena es la costumbre en el bien.
Casado, pero no capado.
Encomienda sin renta, a su dueño no sustenta.
Hijo de padre pudiente, aunque no sea honrado es valiente.
La confianza mató a su amo.
Al padre, si fuere bueno, sírvele; y si malo, súfrele.
A veces perdiendo se gana.
El amor de los gatos, a voces y por los tejados.
Al perro que tiene dinero se le llama señor perro.
Hacer favores, empollar traidores.
La maldad con la belleza es el anzuelo y el cebo del diablo.
Nunca habéis oído decir un refrán bien verdadero: quien más sirve en este mundo el que tiene más dinero.
Las palabras se las lleva el viento, lo escrito permanece.
El honor es como un largo camino sin retorno, como un perfume de olor inaccesible.
Sin penas, todas las cosas son buenas.
Quien busca mucho, al fin topa, aunque sea una muda de ropa.
Yo soñaba que la vida era alegría, desperté y vi que la vida es servicio; serví y vi que el servicio da alegría.
A quien se siente en cada pena, nunca le falta qué le duela.
Azúcar y canela, hacen a la vida buena.
Sé justo con todos, pero no confíes en todos.