El que paga la primera ronda, se ahorra la cuenta de la cena.
El que a solas se ríe de sus picardías se acuerda.
Variante: Váyase lo perdido por lo ganado.
Abejas sin comida, colmenas perdidas.
Buena, joven, rica y bella, ¿dónde estella?.
A cada cual mate su ventura, o Dios que le hizo.
A embestida de hombre fiero, ¡pies para que los quiero!.
Quien bien te hará, o se te irá o se te morirá.
A la hija casada sálennos yernos.
Una obra acabada, otra empezada.
¿Riñen los amos?. Mal augurio para los criados.
Al comprar una casa piensa en el vecino que adquirirás con ella.
Bebe y ata la bota.
El buen labrador en el camino, no en el casino.
Dame Dios marido rico, aunque sea un borrico.
Dar la última mano.
Más vale tener que dar, que tener que mendigar.
A quien mucho tiene, más le viene.
El que del campo viene, cenar quiere.
Vino y mujeres, dan más pesares que placeres.
Habiendo don, tiene que haber din.
La verdadera grandeza no renuncia a la amabilidad.
¿Quién te enseñó a remendar?. Hijos menudos y poco pan.
A buen árbol te arrimas, buena sombra te cobija.
A la mujer y al papel por detrás has de ver.
El mal trago pasarlo pronto.
Al hombre aguado, mirarle de lado.
El que es de tu profesión, es tu perdición.
Riqueza vieja es la nobleza.
Hay quién está siempre ocupado pero nunca hace nada.
El amor, la picardía y la necesidad hacen buenos oradores.
Paso a paso, se va lejos.
Mal acomodado es desnudar un santo para vestir a otro.
¿Quien me llama puta sino quien me ayuda?.
A la mujer y al caballo no hay que prestarlos.
Ocurre en las mejores familias.
El que a pueblo ajeno va a casar, o va engañado o va a engañar.
La casa es chica, pero el corazón es grande.
El joven busca la felicidad en lo imprevisto, el viejo en la costumbre
A viña vieja, amo nuevo.
Quien roba poco es ratero; y quien mucho, financiero.
¡Cuando querrá Dios que un real se vuelva dos!.
Todo es nada lo de este mundo, si no se endereza al segundo.
Dan el ala para comerse la pechuga.
Con estudiante y soldado, mozuelas, mucho cuidado.
Dos no discuten si uno no quiere.
El tiempo todo lo alcanza, a la corta o a la larga.
Nadie da nada a cambio de nada.
A la mujer muy casera, el marido bien la quiera.
El venido es preferido, que el ausentado pronto es olvidado.