La mejor fraternidad es la desgracia.
El que trabaja, principia bien; el que ahorra acaba mejor.
El trabajo por la mañana vale oro.
Lobos de la misma camada.
Un amigo nuevo es como el vino nuevo: envejecerá y lo beberás con deleite
El buen tiempo hay que meterlo en casa.
Con putas y bretones pocas razones.
Cuando te vendan compra, y cuando te compren vende.
Septiembre frutero, alegre, festero.
De chicos es el temer y de grandes el atrever.
El ocio no quede impune; quien no trabaje, que ayune.
Cuando el tabernero vende la bota, o sabe a la pez o esta rota.
Al alzar de los manteles, haremos cuentas y pagaredes.
Las desgracias vienen juntas, y las gracias muy espaciadas.
Favor de señores y temporal de Febrero, poco duraderos.
Leña verde y gentejoven, todo es humo.
Volverse humo.
Bien haya quien a los suyos se parece.
Bueno está lo bueno.
De un mal pagador, consigue lo que puedas.
Amante atrevido, de la amada más querido.
A ruin, ruin y medio.
Gran trabajo tiene, quien comentar a todos quiere.
Quien tiene alforjas y asno, cuando quiere va al mercado.
Jabón y buenas manos sacan limpios paños.
Reunión de pastores, oveja muerta.
Bodas largas, barajas nuevas.
Pan de mi alforja, como el no me falte, todo me sobra.
Fianza y tutela, véalas yo en casa ajena.
Dios da, nunca vende.
Cada cosa a su tiempo, los nabos en Adviento y las cerezas en habiendo.
Que no pertenezca a los demás quien puede ser solo suyo
El dinero diario, es necesario.
Quien fía su mujer a un amigo, en la frente le saldrá el castigo.
Cuando una puerta se cierra, otra suele abrir la fortuna.
Media vida es la candela, y el vino la otra media.
Chico de plaza, chico de mala raza.
Casa hecha y mujer por hacer.
Lo pasado, pasado, borrón y cuenta nueva.
Mujer casada que trabaja, trabaja fuera y trabaja en casa.
Aguja que doble, para sastre pobre.
Con vehículos y gentes, debemos ser muy prudentes.
Justicia, cosa muy buena; pero no en mi casa, en la ajena.
No hay feria mala, lo que uno pierde otro lo gana.
Con los descuidados, medran los abogados.
Trabajo hecho en domingo, el diablo se lo lleva.
Cosa muy querida, presto perdida.
Del viejo el consejo.
Hasta la salud necesita descanso.
Cuenta por bienes los males que no tienes.