El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse.
Si no gozo de mi dinero, ¿para qué lo quiero?
Los favores de familia, no se pagan en toda la vida.
Es mejor malo conocido que bueno por conocer.
Amor de lejos, felices los cuatro
Pronto y bien no hay quien.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
Acércate a los buenos, y serás uno de ellos.
Una juventud que no cultiva la amistad con los ancianos es como un árbol sin las raíces.
El hombre ladino, estando entre extraños no bebe vino.
En carnaval todo pasa, hasta los novios a las casas.
Poca cuadrilla, vida tranquila
Guarda y no prestes; porfía y no apuestes.
Agua de turbión, en una parte pan y en otra non.
Quien te hace fiestas que no te suele hacer, o te quiere engañar, o te hará menester.
Hay que poner tierra de por medio.
Patrimonio conjunto de bienes, matrimonio conjunto de males.
La honra y el provecho no duermen en el mismo lecho.
Al que le sobre el tiempo, que me lo preste.
Adiós señora alcaldesa, que me llevo el reloj y las pesas.
Contigo me entierren, que me entiendes.
Contra los males de amor, cucharadas del olvido, con fomentos de otro amor; pero.
El que te presta oídos es porque también quiere hablar.
Con una misa y un marrano hay para todo el año.
Tres pies para un banco y el banco cojo.
Más querría un dinero que ser artero.
Cada uno va a su avío, y yo, al mío.
Salud y alegría belleza cría, atavío y afeite cuesta dinero y miente.
En bien cortar y en vino echar, bien veo quién me quiere bien y quién me quiere mal.
De dichos y refranes, hacemos mil planes.
A jugar y perder, pagar y callar.
Junta de cuatro, junta del diablo.
A dinero en calderilla, poca y mala musiquilla.
Llave que en muchas manos anda, nada guarda.
Amor de asno, coz y bocado.
¿Con caballo, con dinero y sin mujer, cuándo se te vuelve a ver?.
Lo que no hurtaron ladrones, aparece en los rincones.
Cuando el bien te sale al encuentro, mételo dentro.
Las sueños, sueños son.
El ojo del puente, el baratillo y el pan, como se estaban están.
Cada cosa son dos cosas, cuando no son veinte cosas.
Dar un cuarto al pregonero.
Ojo al dinero, que es el amor verdadero.
Más obrar que hablar.
Mis hijos criados, mis cuidados doblados.
Hombre entrado en días, las pasiones frías.
De boca para fuera.
Quien anda con buenos, parece uno de ellos.
Es de los enemigos, no de los amigos que las ciudades aprendan la leccion de construir murallas altas.
Mucho val y poco Cuesta, a mal hablar, buena respuesta.