El buen tiempo ayuda en el trabajo.
El mejor espejo es un ojo amigo.
No te metas en querellas ajenas.
Antes de contar, escribe, y antes de firmar, recibe.
El dinero del pobre, dos veces se gasta. El duro del casado vale dos cincuenta.
Sacar las cosas de quicio, no se hace sin perjuicio.
A grandes cautelas, otras mayores.
Dos cojos nunca se miran con buenos ojos; y dos bizcos, con más motivo.
Hombre sin dinero, lobo sin dientes.
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
Amor con casada, vida arriesgada.
Ojos que bien se quieren, desde lejos se saludan.
A traidor, traidor y medio.
Hacer el primo.
Mas quiero viejo que me regale, que mozo que me mande.
Favorece a los tuyos primero, y después a los ajenos.
Casa mal avenida, presto es vendida.
Debe y paga cuanto alcances, pero cuida tus balances.
Sol puesto, obrero suelto.
La mercancía bien comprada está medio vendida.
Ni por casa ni por viña, cases con mujer mezquina.
Hay que presumir de tener muchos amigos pero creérselo poco
Haz favores y te los pagarán a coces.
Cuando te convida el tabernero, te convida con tu dinero.
Consejo de quien bien te quiere, escribelo aunque no lo apruebes.
Líbreme Dios de hora menguada y de gente que no tiene nada qué perder.
Saca lo tuyo al mercado: uno dirá bueno y otro dirá malo.
Jugar al abejón con alguien.
De todos los bienes somos avarientos, menos del tiempo.
Buena fiesta hace Miguel, con sus hijos y su mujer.
Dar santo y bueno, pero del pan del ajeno.
Refranes y consejos todos son buenos.
Jóvenes a la obra, viejos a la tumba! Manuel
Con dinero baila el perro, y con un poco más hasta el dueño.
Fiar, en Dios y en otro no.
Navidad en martes, fiestas por todas las partes.
No olvide su cuna quien haga fortuna.
Más deberás a un buen hermano que a un mal cuñado.
Muerte y venta deshace renta.
Donde hay provecho, pies y manos, oreja y pecho.
Lo que se pierde en una casa, se gana en otra.
Daños, engaños y desengaños, frutos son de los años.
Sé justo con todos, pero no confíes en todos.
Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa.
Ea, que hago barato: ¡lo que vale tres, lo doy por cuatro!.
Pan y vino, un año tuyo, y otro, de tu vecino.
Tres sacos son necesarios para tratar con un abogado: un saco de papeles, un saco de paciencia y un saco de dinero.
A ropa de terciopelo, dos dueñas y su escudero.
Lo que cada uno vale, a la cara le sale.
Júntate, que junto estabas.