Aquel es tu amigo, el que te quita el ruido.
Quién defiende su tiempo, defiende su dinero.
Cada cual a lo suyo.
Ni de estopa buena camisa, ni de puta buena amiga.
Hijos casados, duelos doblados.
Dinero olvidado, ni agradecido ni pagado.
Con quien tengas trato no tengas contrato.
A tu amigo dile la mentira, si te guarda paridad, dile la verdad.
Al mal encuentro, darle de mano y mudar asiento.
Amistad del poderoso, sol de invierno y amor de mujer, duraderos no pueden ser.
Afortunado en el juego, desafortunado en amores.
Quien frena la lengua conserva a sus amigos.
A mi prójimo quiero pero a mí el primero.
Para que ande bien la cosa, una vieja y otra moza.
Por mi dinero entro y salgo, luzco y valgo.
Enemigos grandes: vergüenza y hambres.
Vos contento y yo pagada, venid a menudo a casa.
Comprar al pobre, vender al rico.
Dinero llama a dinero.
Un real de deuda, otro acarrea.
En casa como porquero, y en la calle, caballero.
Buena bolsa, envidiosos y ladrones la hacen peligrosa.
Nunca falta quien dé un duro para un apuro.
El que monta un negocio y no es pesetero, pronto pierde su dinero.
Un amigo es como una fuente de agua durante un viaje largo.
Junto el dinero bueno con lo malo, todo ello se lo lleva el diablo.
Quien presta, no cobra; si cobra, no todo, y si todo, no tal, y si tal enemigo mortal.
Hermano mayor padre menor.
Consejo tardío, consejo baldío.
El tiempo es oro, la salud tesoro.
El buen paño dentro del arca se vende.
A hombre hablador e indiscreto no confíes tu secreto.
El dinero como el chisme, se hicieron para contarlo.
Que a la corta, que a la larga, todo se paga.
Peor es estar sin amigos que rodeado de enemigos.
En mala casa, mal amo y mala masa.
El que todo lo quiere vender, presto quiere acabar.
El servil es tu enemigo, tu amigo debatirá contigo.
De familia y trastos viejos, pocos y lejos.
Quien deja de ser amigo no lo había sido nunca
Yo a vos por honrar, vos a mí por encornudar.
Ningún amigo como un hermano, ningún enemigo como un hermano.
Hay señor mándame todo percance, mándame males añejos; pero lidiar con pendejos, no me lo mandes señor.
De buena casa, buena brasa.
Ante un acuerdo, cuídate de que una de las partes no quede con la espada y la otra con la vaina.
Toma casa con hogar y mujer que sepa hilar.
De lo que te sobre da tu parte al pobre.
Negocian los hombres sabios, disimulando injurias y sufriendo agravios.
La adulación procura amigos, la verdad genera odio
Esto el mundo me enseñó: a lo tuyo tú; y a lo mío, yo.