Alquimista certero, del hierro pensó hacer oro e hizo del oro hierro.
Jáquima puesta , entiéndese vendida con la bestia.
Di mentira, y sacarás verdad.
Si a tu hijo no le das castigo, serás su peor enemigo.
De la buena hierba me libre Dios, que de la mala me libro yo.
Nosotros, perros de casa, hemos matado a la liebre, dice el perro faldero.
Págase el señor del chisme, más no de quien lo dice.
El que bien reparte, se lleva la mejor parte.
Uñas de gato, y cara de beato.
Niño feito, pega morta. Nido hecho, urraca muerta.
Un ojo al gato y otro al garabato.
Tener miedo es de prudentes; saberlo vencer, es de Valiente.
Una cuchilla desafilada hará a veces lo que no puede hacer un hacha afilada.
Un ten con ten para todo está bien.
Gorrino que en la mesa chilla, ya está oliendo a morcillas.
Hombre de pelo en pecho, hombre de dicho y hecho.
Otros tiempos, otros modos.
El que coge el mal por su mano, que vaya al infierno a quejarse.
Mal ajeno es ruin consuelo.
Todo lo hace bien el hombre de bien.
Dar palos de ciego.
Duro de cocer, duro de comer.
Al flojo cavador, meterlo en medio, y grande azadón.
Cuando un tonto coge una verea, ni la verea deja al tonto ni el tonto deja la verea.
Es viejo, pero no pendejo.
Vale más muerto que vivo.
¿A un perdido, quién lo pierde?.
Al lobo hay que matarlo en su propia madriguera.
En este mundo al revés, no hay amor sin interés.
Cuando dude, no saludes.
Quien mucho desea, mucho teme.
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
A la puta y al barbero, nadie los quiere viejos.
A gallego pedidor, castellano tenedor.
Todo lo que hagas por depecho, estará mal hecho.
El mundo es un pañuelo [a veces lleno de mocos].
Al mal trabajador no le viene bien ningún azadón.
Al asno rudo, aguijón agudo.
Cuando dios da pan duro, da dientes fuertes.
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.
El amor, de necios hace discretos.
Amor de puta y convite de mesonero, siempre cuesta dinero.
Los necios y los salmones siempre nadan contra la corriente.
Bien barato estaría el pan, si no lo comiera el holgazán.
El can en Agosto, a su amo, vuelve el rostro.
Nunca ocultes nada al sacerdote, al médico y al abogado.
Abad halagüeño, tened el cuello quedo.
La fortuna es madrina de los necios.
Maridos que lejos se ausentan, cornamentan.
A un clavo ardiendo se agarra el que se está hundiendo.