El hombre es más duro que el hierro, más fuerte que un toro y más frágil que una rosa.
El que a pueblo ajeno va a pretender, o va a dar perro, o a que se lo den.
El mal ajeno no cura el mío.
A buen juez, mejor pastor.
De pregonero a verdugo, mirad como subo.
Alcalde que por momentos se dispara, háganle arrimar la vara.
No hay amor feo ni cárcel alegre.
Fruta mala, pero ajena, ¡oh, qué buena!.
El caballo conoce por la brida al que lo guía.
La cana engaña, el diente miente, pero la arruga, no cabe duda.
El buen traje encubre el mal linaje.
Al hombre y al oso, lo feo lo hace hermoso.
El que parte y reparte toca la mejor parte
El que tiene a un juez como acusador, necesita a Dios como abogado.
Guerra avisada no mata soldado.
Hombre entrado en días, las pasiones frías.
Quien dice lo suyo, mal callará lo ajeno.
Afeminados espíritus engendra la avaricia.
Chivo que se devuelve se esnuca.
El hombre como el oso, cuanto más feo, más hermoso.
El holgazán tiene en vano sus cinco dedos en la mano.
A las veces, do cazar pensamos, cazados quedamos.
Mostacho gacho, señal de borracho.
Señorito de pueblo y caballo criado a hierba, puta mierda.
Casa de esquina, para mi vecina.
A cabo de cien años, marido, soy zarco o calvo.
En casa del ruin, la mujer es alguacil.
El pobre es un extranjero en su país.
No hay espada contra la simpatía afectuosa
Quien a decir agrias verdades se pone, agrias verdades oye.
En casa del hortelano, siempre es más gordo el marrano.
La boca hace deudas, pero los brazos pagan.
Golpe de cobre nunca mato a hombre.
Quien anda deprisa es el que tropieza.
Ricos, pobres, flacos, gordos, todos mordemos el polvo.
A quien ganando no guarda, media albarca; y a quien ni ganar espera, abarca entera.
Un vecino cercano es mejor que un pariente lejano.
El que quiero no me quiere, y el que no quiero me dan.
Lo que es ajeno, siempre clama por su dueño.
Cuidado con los secretos porque son una poderosa arma. Puedes utilizarla a tu favor o puede ser reutilizada en tu contra.
Barba a barba, vergüenza se cata.
Guárdate de hombre que no habla, y de perro que no ladra.
Quien milagros busca, con el diablo se topa.
El que veló, sondó y desconfió, jamás se perdió.
Cuando se emborracha un pobre, ¡que borrachón!; pero si se emborracha un rico, ¡qué graciosón!.
De refrán y afán pocos se librarán.
Ya viene Marín Moreno, el que quita lo malo y pone lo bueno.
Jodido pero contento.
Aun conociéndolo, el cura y la mariposa caen en el fuego
A barco nuevo, capitán viejo.