El buen paño dentro del arca se vende.
Marzo marcero, por la mañana rostros de perro, por la tarde valiente mancebo.
Tentar la huevera a las gallinas
Compañía, ni con la cobija.
Un labrador en pie es más que un grande arrodillado.
La mejor carga que puede llevar un hombre es demasiado sentido común; la peor, demasiada bebida.
Cada perro, con su hueso.
Planta eucaliptos para ti, pinos para tus hijos y robles para tus nietos.
Árbol que no arraiga no crece.
De tu casa a la ajena, con la barriga llena.
Cada uno va a su avío, y yo, al mío.
No hay que ofender al cocodrilo antes de pasar el río.
La ira de los que aman, en hacerse caricias para.
Cada abeja vive en su colmena y no se mete en la ajena.
El que hoy te compra con su adulación mañana te venderá con su traición.
Con el viento fuerte se conoce la resistencia de la hierba.
La esposa, siempre parca, no debe serlo con el marido
Quien cede el paso ensancha el camino.
El cebo oculta el anzuelo.
Nada más que me enderece dijo el jorobado.
Cuida bien lo que haces, no te fíes de rapaces.
A quien amasa, una le pilla y ciento le pasa.
Quien va despacio y con tiento, hace dos cosas a un tiempo.
A la mujer parida y a tela urdida, nunca le falta guarida.
El hijo del asno dos veces rebuzna al día.
Más hace el lobo callando que el perro ladrando.
Quien con su navaja se capa, buenos cojones se deja.
En el marido, prudencia; en la mujer, paciencia.
Carga que place, bien se trae.
Del mal vino, buena borrachera.
A la mujer y a la suegra, cuerda.
La habilidad del barbero consiste en dejar patilla donde no hay pelo.
En la tierra de calvos, los pelones son trenzudos.
Mejor que gruña el cochino que los hijos de tu vecino.
Estar como cucaracha en baile de gallinas.
Después de perdido el barco, todos son pilotos.
El hábito no hace al monje.
El amo majestuoso, hace al mozo reverencioso.
Es gran bobada poner cebo al ave cazada.
No busques por amigo al rico ni al noble, sino al bueno, aunque sea pobre.
Compra de quien heredó, no compres de quien compró.
Raposa que mucho tarda, caza aguarda.
Donde tiene el tesoro el avariento, tiene el entendimiento.
El mozo bellaco, tres barbas o cuatro.
Fue sin querer...queriendo.
El más gallardo señor, también peé de mal olor.
Esperando marido caballero, lléganle las tetas al braguero.
Del cuero salen las correas.
Cuando veas las barbas de tu vecino arder... mete la tuya en remojo
Zorra que duerme, en lo flaca se le parece.