Al hijo del herrero, de balde le machacan el hierro.
Consulta a tu mujer y haz lo contrario a lo que te aconseje.
Mande el que puede, y obedece el que debe.
A buen amigo buen abrigo.
Deja tranquilos a los perros que duermen.
El diente de la cabra menos come que daña.
El labrador tiene que sembrar para recolectar.
No se cava con el mango de la azada, pero el mango da a cavar.
Franqueza, la del gallo; que convida a veinte gallinas con un grano.
A la luna, el lobo al asno espulga.
Si eres un burro teñido, cuando llueva estarás perdido.
Al matar los puercos, placeres y juegos.
El que anda con un cojo, si al año no cojea, renquea.
Con aceite de bellota, sale pelo hasta en las botas.
Para fastidiar al patrón, no como lentejas.
El lobo no teme al perro pastor, sino a su collar de clavos.
Carnero castellano, vaca gallega, arroz valenciano.
Si te detienes cada vez que un perro ladra nunca llegarás al final de tu camino.
En sí toma buena doctrina el que en cabeza ajena se castiga.
La casa caída, el corral agrandado.
A perro viejo no hay tus tus.
Dar limosna no aligera la bolsa
Da a los ricos lo suyo, a los pobres lo tuyo.
Abriga bien el pellejo si quieres llegar a viejo.
Al último siempre le muerde el perro.
Viva cada cual como quisiere y yo como pudiere.
Favorecer a quien no lo ha de estimar es como echar agua al mar.
El perro es el mejor amigo del hombre.
El jorobado no ve su joroba, sino la ajena.
Todos los perros son valientes en su propia puerta.
La amistad, la que quieras, pero la cebada, a veinte la fanega.
Con aire solano, no hay toro bravo.
La mula feliz la pasa: fornica y no se embaraza.
Oír al gallo cantar y no saber en que muladar.
Dos bueyes machos no viven en una misma cueva.
A gallego pedidor, castellano tenedor.
A carne de lobo diente de perro.
Boca que bosteza, estómago que hambrea.
Donde va el perrito, va el gatito.
Náufrago que vuelve a embarcar y viudo que reincida, castigo piden.
A su costa aprende el necio, y a costa del necio el cuerdo.
La leña torcida da fuego recto.
Al amigo no apurarlo ni cansarlo.
La boca rige la tierra, pero el mar lo rige la mano.
La felicidad es como un león insaciable
Un cuerdo entre locos, ellos se tienen por cuerdos y a él le tienen por loco.
A quien le dan el pie, se toma la mano.
Ningún perro muerde la mano que le da el pan.
O Corte o cortijo.
El rocín, para polvo; la mula, para lodo; el mulo, para todo.