Amar es tiempo perdido si no se es correspondido.
A fraile no hagas cama; de tu mujer no hagas ama.
No le falte tabaco ni vino a quien hace camino.
El que no tiene una cruz, se la están haciendo.
Chancla que yo tiro, no la vuelvo a recoger.
A la mujer barbuda, de lejos se le saluda, con dos piedras mejor que con una.
Como canta el abad, así responde el sacristán.
El que da lo que tiene a pedir se atiene.
De amigo reconciliado y de fraile colorado, guárdate con cuidado.
Harto sabe quien sabe que no sabe.
Roban un cordero o dos, y dan los pies por amor a Dios.
Ya ni en la paz de los sepulcros creo.
Al ingrato con la punta del zapato.
Caro compró el que rogó.
Dios da pan a los que no tienen dientes.
A quien le roba al ladrón, le concede Dios perdón.
Desde lejos te escribo, y desde cerca no te visito.
Me fui a confesar con un padre capuchino, y me puso de penitencia que me casara contigo.
No seas amigo de los necios.
Nota: Imita la fonética del inicio del canto de requiem "dies irae dies illae" ("día de ira, día de lágrimas") inspirado en Sofonías 1, 14. [1]
Quien pide para candela, no se acuesta sin cena.
El que da, no debe volver a acordarse, pero el que recibe, nunca debe olvidar.
Paga lo que debes, sanarás del mal que tienes.
Favor retenido, no debe ser agradecido.
Un huésped constante nunca es bienvenido.
Sol madrugador y hombre callejero, no los quiero.
Mal te quiere quien con lisonjas te viene.
Fiar, en Dios y en otro no.
Golondrina que con el ala roza la tierra, agua recela.
Si la vida te es ingrata, ya no le hagas más favores.
Al que Cristo se la de, San Pedro se la bendiga.
El que no sabe, es como el que no ve.
Más querría servir que recibir.
A nave rota, todo tiempo es contrario.
Dar limosna no empobrece y para el cielo enriquece.
A mi prójimo quiero pero a mí el primero.
Madre solo hay una, y a ti te conocí en la calle.
Un viejo amigo es una eterna novedad
El que se brinda se sobra.
Antes es la obligación que la devoción.
Ni el caballero buen consejo, ni el letrado buen encuentro.
El cuervo es el paria de las aves; y el asno, el paria de los cuadrúpedos, y el hombre, el paria de los parias, puesto que desprecia a sus semejantes.
Al fuego y al fraile no hurgarles. Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Yo que no duermo, a todos doy mal sueño.
En la amistad, quien más da, menos recibe
Al fuego y al fraile no hurgarles.
El ingrato por un favor, coces cuatro.
Más refranes hay que panes; y cuando no tengo pan, pido consuelo a un refrán.
Cuando se pide con fe no hay mujer que no lo dé.
Allegó el mezquino y no supo para quién lo hizo.