El asno no quiere espuela, sino vara con aguijón que le duela.
La polla que se apendeja, la agarra la comadreja.
El que temprano se levanta, cualquier bulto lo espanta.
Está comiendo zacate el burro.
Dicen y dirán que la pega, no es gavilán.
Astucia e' zorro es mejor, que olfato e' buen cazador.
El clavo que sobresale siempre recibe un martillazo.
A la tercera va la vencida y a la cuarta la jodida.
Le dijo la rana al pez: "no me pillarás otra vez".
A quien le picó Macagua, bejuco le para el pelo.
El que antes muere, antes lo entierran.
Mira primero lo que haces, para que no te arrepientas después.
Más fea que una patada en la canilla.
Si golpeas tu mano contra una piedra, no esperes más que dolor.
No hace tanto daño la zorra en un año, como paga en un día.
No mantengas más gatos que los que cazan ratones.
El perro de buena raza hasta la muerte caza.
Antes se coge al mentiroso, que al cojo.
Encima de la cabaña todo daña.
El hijo de erizo con púas nace.
Quien sube como palma baja como coco.
Ten el valor de la astucia que frena la cólera y espera el momento propio para desencadenarla
Un pato inexperto zambulle la cola primero.
Fiado has, tu pagarás.
Cada paso que da el zorro le acerca más a la peletería.
Quien a otro ha de matar, antes ha de madrugar.
El cazador que persigue a un elefante no se detiene para tirar piedras a los pájaros.
Después del niño ahogado, tapan el pozo.
Por donde la cabra pasa, todo lo arrasa.
Flor temprana fruto no grana.
Cuando la rana críe pelo, serán los cojos buenos.
El justo debe imitar al bosque de sándalo, que perfuma el hacha que lo lastima.
A quien amasa, una le pilla y ciento le pasa.
A golpe de mar, pecho sereno.
Hiérese el cuerdo, porque no se ahorque el necio.
Cuando el abad lame el cuchillo, malo para el monaguillo.
Cuidados ajenos, matan al asno.
La crueldad es la fuerza de los cobardes.
A diente cogen la liebre.
Al mejor cazador se le escapa la liebre.
Cuando suga la abeja, se vuelve cera y miel; cuando la araña, veneno y hielo.
Más peligroso que tiroteo en ascensor.
La muerte todo lo ataja.
Recibido ya el daño, a tapar el caño.
A mala leña un buen brazado.
Si el liso viera y la víbora oyera no habría hombre que al campo saliera.
Sé arrojado, pero no demasiado.
Si entre burros te conocen, rebuzna y de cuando en cuando tira coces.
Acertar a la primera no se ve todos los días.
Como la fortuna es ciega, dalo al primero con quien se tropieza.