Febrero, rato malo y rato bueno.
La oscuridad reina a los pies del faro.
Cree el ladrón que todos son de su condición.
Pocos pelos, pero bien peinados.
Buey que muge, todos le temen.
«Si en una noche negra una hormiga negra sube por una negra pared, Dios la está viendo».
Por las vísperas se conocen los santos.
Haragán y gorrón, parecen dos cosas y una son.
Aunque soy tosca, bien veo la mosca.
Cuando el sol sale, para todos sale.
Una vez en la llanura, incluso el tigre se ve a merced de un perro.
Aunque la mona se vista de seda mona es y mona se queda.
Cada dueño tiene su sueño.
La cerda vistiendo seda, igual de marrana queda.
Por mucho madrugar, aparecen las ojeras.
Entre la mujer y el gato, ni a cual irle de más ingrato.
A los cien años todos calvos.
Todos son unos, muertos y difuntos.
Tarde piaste pajarito.
Alábate pollo, que mañana te guisan Alábate, asno, que te crece el rabo.
Cien ratones a un gato, le dan un mal rato Cien refranes, cien verdades.
Luna que sale colorada, próxima ventada.
Cuando Dios amanece, para todos lo hace.
Arco iris al mediodía, es que llueve todo el día.
Al que come beleño, no le faltará sueño.
Al perro flaco no le faltan pulgas.
Por Santa Cruz, toda vida reluz.
Buenas noches y buenos días, y tú en tu casa y yo en la mía.
Los de Guadalajara, por la noche mucho, por la mañana nada.
Cada cual en su corral.
Cuando veas al erizo comiendo madroños, entrado está el otoño.
Mañana de niebla, tarde de paseo.
El que cabras cría, va a juicio cada día.
Barba de tres colores no la tienen sino traidores.
Por segar temprano y segar verde, ningún labrador pierde.
Cuervos vienen, carne huelen.
Al perro más flaco se le cargan las pulgas.
Hijito de tigre, rayado tenia que ser.
Día de Santa Lucía, lo que mengua la noche crece el día.
Si camina de noche y pica, en el corazón siente una cosita.
Cabras y cabritos, a todos nos traen fritos.
Los ojos brillan al patrón cuando encuentra un tontorrón.
La mujer que de día calla por la noche manda.
Día nublado engaña al amo y al criado.
El buen vino para el catador fino.
A carne de lobo, hambre de can.
Para amigos, todos; para enemigos, uno solo.
Los ojos todo lo ven, y a sí mismos no se ven.
A perro viejo no hay tus tus.
El que no quiera ver visiones que no salga de noche.