Flor temprana fruto no grana.
La que fácil llega, fácil se va.
El silencio hiere más, que la palabra procaz.
Palo dado ni Dios lo quita.
Es mejor pecar poco que confesar mucho
La promesa debe ser cumplida y la acción debe tener resultado.
La abundancia da arrogancia.
Quien virtudes siembra, fama siega.
La suerte no es para quien la busca.
Si un arco iris dura un cuarto de hora, ya no se mira más.
Arco iris, o pronto llueve o aclara en breve.
Principio quieren las cosas.
Las leyes implanta, quien más las quebranta.
Quien mucho desea, mucho teme.
Amor, viento y ventura, poco dura.
Quien yerra y se enmienda, a Dios se encomienda.
Fianza y tutela, véalas yo en casa ajena.
Nunca falta un borracho en una vela.
Una alegría compartida se transforma en doble alegría; una pena compartida, en media pena.
Gente de navaja, poco trabaja.
Mancebo me fui, y envejecí; más nunca al justo desamparado vi.
Acabándose Cristo, pasión fuera.
Alegría que es fuerza que se pierda, ¿qué importa que no venga?.
Se llena antes el ojo que el papo.
Menos pregunta Dios y más perdona.
Mientras no hay viento, no hay mal tiempo.
Pasará, sea lo que sea.
Nadie envejece a la mesa.
La mentira anda con muletas, y la verdad sin ellas.
Cuando se pide con fe no hay mujer que no lo dé.
Quien muerte ajena desea, la suya se le acerca.
Aunque esté justificada, la felicidad siempre es un privilegio
La alegría alarga la vida.
Una golondrina no hace verano.
Juventud licenciosa, vejez penosa.
Fuerza sin maña no vale una castaña.
Uno madrugó y veinte duros encontró, pero más madrugó el que los perdió.
Con dificultad se guarda lo que a muchos agrada.
La hacienda bien ganada con afán se guarda.
Donde muchos mandan y ninguno obedece, todo fenece.
Las damas al desdén , parecen bien.
Quien tiene las hechas, tiene las sospechas.
Negocios largos, nunca bien acabados.
La ociosidad enseña muchas maldades.
Madre y teja, no pierde por vieja.
El hombre recurre a la verdad solo cuando anda corto de mentiras
Dios carga a quien tiene buenas espaldas.
Un día menos, una arruga más.
Todo, no importa cuán finamente esté hilado, acaba finalmente saliendo a la luz
Más feliz vive y sin prisa, quien no tiene ni camisa.