Vale más medir y "remedir", que cortar y arrepentir.
Nuestras buenas y nuestras malas acciones nos siguen casi como una sombra.
Alegría y desgracia no son eternas
Tanto le alabas que nunca acabas.
Dos buenos amigos en pleito acabaron, y cagajón para los abogados y el escribano.
Mujer, viento, tiempo y fortuna, presto se muda.
El valor crea vencedores; la concordia crea invencibles.
Con mucho porfiar, se pierde la verdad.
El mal que se vaya y el bien se nos venga.
Quien en presencia te teme, en ausencia te perjudica
El que anda en silencio, cazar espera.
Bolsa llena, quita las penas.
El comedido sale jodido.
En los labios del prudente hay sabiduría; en la espalda del falto de juicio, solo garrotazos.
y k siempre estas a mi lado por k hay veces k me siento tan sola y con mucho frio k kisiera irme pero tambien nose si tu señor me kieres e hecho tantas cosas malas k ya nose ni en k pensar me entiendes todo poderoso
Otoñada segura, San Francisco la procura.
No ojos que lloran, sino manos que laboran hacen falta para remediar males.
Amistad por interés, no dura porque no lo es.
No olvides que la fortuna cambia como la luna.
Cuatro cosas tenemos en mayor cantidad de lo que creemos: enemigos, deudas, años y pecados.
La más cauta es tenida por más casta.
Paciencia, cachaza y mala intención.
El pensamiento postrero es más sabio que el primero.
La conjetura del sabio es mas sólida que la certeza del ignorante.
La sabiduría no se traspasa, se aprende.
A todo porco lle chega o seu san martiño.
No hay mal que dure cien años, ni medico que lo cure, ni medicina en botica.
Sacar las cosas de quicio, no se hace sin perjuicio.
El amor: todo lo sufre, todo lo espera.
A falta de reja, culo de oveja.
Cuando Dios amanece, para todos lo hace.
Más vale pedir perdón que pedir permiso.
La prosperidad es víspera de la adversidad.
El heroísmo consiste en aguantar un minuto más.
El que poco pide, poco merece.
Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía.
De la esperanza vive el cautivo.
Muchos pocos hacen un mucho.
Mal habiendo y bien esperando, morirme he triste y no sé cuando.
Cada perro tiene su hueso, aunque se levante tarde.
Amor de casada no vale nada.
Ni joya prestada, ni mujer letrada.
Sabiduría y desengaños, aumentan con los años.
Cuando agua venga antes que viento, prepara el aparejo a tiempo.
Atrás viene quien las endereza.
En la felicidad razón, en la infelicidad paciencia
La verdad siempre sale a flote.
Tal hora el corazón brama, aunque la lengua calla.
La ocasión cuando es propicia, tonto es quien la desperdicia.
A la mujer y al galgo, a la vejez les aguardo.