Al alcornoque no hay palo que le toque, sino la encina, que le quiebra la costilla.
Bonete y almete hacen casas de copete.
¡Cuánto y cuánto chiquillo, para cazar un grillo!.
Jamón y vino añejo estiran el pellejo.
Buena vida me paso, buena hambre me rasco.
Agua y luna, tiempo de aceituna.
El hambre aguza el ingenio.
A cántaro roto, otro al puesto.
Si se vierte el salero, faltará la sal, pero no el agüero.
El criado, el gallo y el amo: un año; si es bueno: dos; ya tres: ¡os!.
Se llena antes el ojo que el papo.
Tras cornudo, apaleado, y mándale bailar.
Boca cerrada, más fuerte es que muralla.
El que algo teme, algo debe.
Zamarras y sermones no son para el tiempo de calores.
Si da el cántaro en la piedra, o la piedra en el cántaro, mal para el cántaro.
Hasta el saber rebuznar tiene su poquito que estudiar.
A la moza andadera, quebrarle la pierna y que haga gorguera.
Dos perros difícilmente se ponen de acuerdo sobre el mismo hueso
A la que da con mal marido, se le va lo comido por lo servido.
En casa del carpintero, zuecos de hierro.
A burlas, burlas agudas.
Gran calma, señal de agua.
Las suegras son como las yucas, buenas pero enterradas.
Amor, tos y fuego, descúbrense luego.
Dar la soguilla para sacar la vaquilla.
Cabeza sin seso, como hueca, tiene poco peso.
Al que bebe vino le huele el hocico.
A fin de año, remienda tu paño.
Sé cordero y te comerá el lobo.
Bien a bien o mal a mal, llena tu costal.
Zancas vanas, zancas vanas, temprano espigas y tarde granas.
El comedido sale jodido.
El dueño de la casa sabe donde gotea su tejado.
Botella vacía y cuento acabado, no valen un cornado.
Pola boca morre o peixe. Por la boca muere el pez.
El sol ablanda la cera y endurece la tierra.
La gota que derramó el vaso de agua.
Variante: El sordo no oye, pero compone.
Tiempo al pez, que picará alguna vez.
Un secreto bien guardé; aciértalo tú, que yo lo diré.
Conejo viejo mudado de caño, no dura un año.
Por San Blas, planta ajos y comerás.
Riña de amantes, agua referescante.
Casa que cierra sus portones casa que se llena de ratones.
Los hijos del herrero no tienen miedo a las chispas.
Más ruido hace uno que charla que ciento que callan.
¿Enseñar sin saber?, como no sea el culo, no sé qué.
A la mula vieja, alivialé la reja.
La espuela chuza más bueno, cuando el caballo es ajeno.