En habiendo vino, aceite y manteca de cerdo, media botica tenemos.
Cuando el grajo vuela bajo, hace un frío del carajo; y cuando vuela a trampicones, hace un frío de cojones.
El que solo come su gallo, solo ensilla su caballo.
Lo que sea que suene.
De Cantimpalos, no hay chorizos malos.
El sabio habla de las ideas, el inteligente de los hechos, el vulgar de lo que come.
De vino aguado o agua envinada, no me des nada.
Adoba tu paño y pasarás tu año.
Carne en calceta, para quien la meta.
Gallina que al gallo espanta, córtale la garganta.
El terco que se empecina, al fin descubre la mina.
Mano que te da de comer no has de morder.
Mas bonita es la belleza, con algo entre la cabeza.
Vale más el que sabe más.
Es cualquier baba de perico.
Con las buenas palabras nadie come.
Atender y entender para aprender.
Chocolate y agua fría, cagalera a mediodía.
Ya están las migas en la poyata, y el que se descuide no las cata.
Cuídate del amigo al que has ofendido
No hay peor cuña que la del mismo palo.
Más largo que un día sin pan.
Pan tierno y leña verde, la casa pierde.
Dan darán, dicen las campanas.
El que tenga sus gallinas, que las cuide del coyote.
Viste a la escoba y parecerá señora.
La calabaza se dice que es buena una sola vez.
Cuando pitos, flautas; cuando flautas, pitos.
Si quieres que te vengan a ver ten la casa sin barrer
Año de espigas, anuncio de buenas migas.
El gato escaldado, del agua fría corre.
A fullería, cordobesías.
De tal árbol tal astilla.
Aquel que guarda siempre tiene.
El que está cerca de la vaca, algo mama.
Aprendiz de muchos oficios, maestro de maldita cosa.
La voz del culo no admite remedio ni disimulo.
Con tripas vacías, no hay alegrías.
Quien echa agua en la garrafa de golpe, más derrama que en ella coge.
No eches más leña al fuego.
Un hombre no vaga lejos de donde se está asando su maíz.
Al viejo no le falta que contar, ni al sol ni al hogar.
Los langostinos, en el mar estaban y ya pedían vino.
La cabeza blanca y el seso por venir.
Hacerse el ignorante para chupar manteca.
Buena ventura solo con otra dura.
El que te presta oídos es porque también quiere hablar.
Niño que en la mesa canta, se atraganta.
Zumbido de mosquito, música de violín chiquito.
De que mueren los quemados más que de puritito ardor.