El mozo bien criado no habla sino cuando es preguntado.
Abuso no quita uso.
Lo que es bueno para el bazo, no lo es para el espinazo.
Los ojos todo lo ven, y a sí mismos no se ven.
Ni tan calvo ni con dos pelucas: ni tanto ni tan poco.
Cabeza loca, la pierde su boca.
Callemos, que el sordo escucha.
Cuando masques, no chasques.
Ningún jorobado se quiere ver la joroba.
La boca hace deudas, pero los brazos pagan.
Por fiarse del perro, duerme el lobo en el pajar.
En la tierra de los ciegos, se disputaban la corona un bizco y un tuerto.
Ha de tener los cabellos limpios el que trata a otros de piojosos.
Ningún perro muerde la mano que le da el pan.
Un grito a tiempo vale más que cien indios a caballo.
Ládreme el perro y no me muerda.
La mujer, hermosa y la galga, golosa.
Junta de rabadanes, oveja muerta.
El que a pueblo ajeno va a pretender, o va a dar perro, o a que se lo den.
El burro de San Vicente carga la carga y no la siente.
A gallego pedidor, castellano tenedor.
Ser lento en dar es como negar.
Más hace una hormiga andando que un buey echado.
Dar antes que amagar.
Dar la soguilla para sacar la vaquilla.
Al que nunca bebe vino no le fíes ni un comino.
Los brazos pronto se cansan, cuando las muelas descansan.
Quien no entiende una mirada, no entiende una larga explicación.
Donde no puede meter la cabeza el diablo mete el rabo.
La aguja viste a los demás y permanece desnuda.
Está como aji titi.
A las barbas con dinero, honra hacen los caballeros.
Ojo que no ve, hombre que no cree.
Cuando la borrica quiere correr, ni el borrico la puede detener.
Vaca bramadora, llama al lobo que la coma.
Al comer y al cagar, prisa no te has de dar.
Hijas, el que pleitea no logra canas ni quijadas sanas.
Ni adobo sin ajo, ni campana sin badajo, ni viudita sin su majo.
La viña y el potro, criélos otro.
A las burlas, así ve a ellas que no te salgan veras.
Ir a amarrar el zorro.
Al rebuznar se verá quien no es león
De vaca vieja, novilla brava.
Para colmo de males, tratar con animales.
Hay que guardarse bien de un agua silenciosa, de un perro silencioso y de un enemigo silencioso.
A comida de olido, pago de sonido.
Casa y potro, que lo haga otro.
Los ojos brillan al patrón cuando encuentra un tontorrón.
Perro no come perro y tú ya me estás tragando.
Con paciencia y con saliva el elefante se la metió a la hormiga.