Ninguna ley va a servir, si no hay quien la haga cumplir.
El que debe y paga, descansa.
La paz con una porra en la mano es la guerra
Oración de perro no va al cielo.
Querer matar dos moscas de un golpe
Callar y callemos, que los dos porque callar tenemos.
Roma, paraíso de putas e infierno de mulas.
Para verdades el tiempo, y para justicia Dios.
Que tu corazón se enderece: aquí nadie vivirá para siempre.
Las treguas no son de demandar al tiempo de la muerte, ni de dar.
Los dioses han hecho las manos de los hombres para que den limosna
A quien cuece o amasa, de todo le pasa.
Fraile cucarro, deja la misa y vase al jarro.
Cada cosa a su tiempo, y los nabos en adviento.
No vendas el sol para comprar una bombilla.
Buena vida si refrenas tu ira.
El tiempo todo lo amansa.
Dios me dé contienda con quien me entienda.
Quien no da aquello que ama, no recibe lo que ansía
Una mano y un pie no aplauden juntos.
Tal el hombre debe ser, como quiera parecer.
Para vivir una vida desprendida, no debemos considerar nada como de nuestra propiedad.
Al fuego y al fraile no hurgarles. Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Si quieres aprender a orar, entra en la mar.
Entre marido y mujer, nadie se debe meter.
Dos no discuten si uno no quiere.
A cada uno le parece pesada su propia cruz.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
Ayunar para luego hartar, quita el mérito al ayunar.
No hay puta ni ladrón que no tenga su devoción.
Oír, ver y callar, son cosas de gran preciar.
Asno de dos, válgale Dios.
Quien sabe amar jamás hace sufrir.
Confesión espontánea, indulgencia plena.
El amor es como la luna, cuando no crece es que mengua.
Al desdichado, poco le vale ser esforzado.
El bien hacer abre cien puertas, y el mal agradecer las cierra.
Quien mucho da mucho recibe.
Nada es fácil para el falto de voluntad.
Dios acude siempre a la mayor necesidad.
Cada uno reniega de su oficio, pero no de su vicio.
Para que nazcan virtudes es necesario sembrar recompensas.
Quien pide para candela, no se acuesta sin cena.
Andar y callar, eso es negociar.
Como las monjas de mi lugar: ni papel romper ni cuerda tirar.
Quien habla, siembra; quien oye y calla, recoge y siembra.
Frente al amor y la muerte no sirve de nada ser fuerte
Hace más el que quiere que el que puede.
Quien no tiene quiere más.
Para descubrir la inmensidad de las profundidades divinas, se impone el silencio.