Si quieres saber quién eres, pregúntale a tu vecino.
Los ajos en Navidad, ni ácidos sin por sembrar.
Hijos casados, duelos doblados.
Amigos pobres, amigos olvidados
La fantasía, de hecho, es la cara oculta y secreta de la realidad
Las llaves en la cinta y el perro en la cocina.
Ayer putas y hoy comadres, según de donde sopla el aire.
Donde no alcanza el viejo, alcanza el tejo.
Tu madre te llorará hasta el final de sus días; tu hermana hasta ponerse el anillo de boda; tu viuda hasta el rocío del amanecer.
¿Nada?. Poca cosa para ser asada.
Es fácil compartir la papa cuando hay amor.
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
A quien le dan pan que no coma.
Badajoz, tierra de Dios, que andan las putas de dos en dos.
La casa caída, el corral agrandado.
Quien con verde se atreve, por guapa se tiene.
El cazador que habla demasiado, va a casa de vacío dio.
Tres personas con las que nunca deberías hacer negocios: La demasiado impaciente, la demasiado ambiciosa y la demasiado desesperada.
Donde castañas se asaron, cenizas quedaron.
Eres más puta que las gallinas.
Pasear llevando sobre los hombros una carga
Dijo el escarabajo a sus hijos: venid acá mis flores.
Donde humo sale, fuego hay.
Entre Pinto y Valdemoro. (Frase utilizada en España para a alguien que duda).
El Abad de Compostela, que se comió el cocido y aún quiso la cazuela.
Aun el león se defiende de las moscas.
A la mujer y a la burra, cada día una zurra.
Quien con su navaja se capa, buenos cojones se deja.
A los cuarenta de edad, fácil viene la enfermedad.
Lecho y pan tener seguros, aún cuando sean algo duros.
La boca del justo profiere sabiduría, pero la lengua perversa será cercenada.
Amigos que no dan y parientes que no lucen, a pelotazos que los desmenucen.
¿Queres dormir al sueño?
Hay que tomar el toro por las astas.
A la puta y al barbero, nadie los quiere viejos.
Casa que cierra sus portones casa que se llena de ratones.
Pintada en los WC.
Los pequeños ladrones, desde la cárcel, ven pasar a los grandes ladrones en carroza.
Chancla que yo tiro, no la vuelvo a recoger.
Al hambre de siete días, no hay pan duro.
Las penas no matan, pero rematan.
Cuando la liaga florece, el hambre crece.
El padre desvergonzado, hace al hijo mal hablado.
Clérigos y cuervos, huélganse con los muertos.
La suerte avanza a pasos de tortola y huye a pasos de gacela.
Viva la gallina, y viva con su pepita.
El demonio y las mujeres siempre se entretienen.
Pan ajeno nunca es tierno.
Pies, ¿para qué os quiero?.
El beber es hidalgo, y el comer es villano.