Toda virtud está siempre entre dos vicios
El silencio es el muro que rodea la sabiduría.
El que pide lo justo, recibe migajas.
Buen vino y buena tajada y no apurarse por nada.
Ni hables como doliente, ni vivas entre vil gente.
Favor publicado, favor deshonrado.
Mientras Dios diere mujeres conviene que haya paciencia.
Antes es la obligación que la devoción.
A la Virgen, salves; a los Cristos, credos; pero a los cuartos quedos.
Regla para bien vivir, callar después de ver y oir.
Si preguntas sentirás vergüenza un minuto, si no lo haces sentirás vergüenza toda la vida.
Adonde no hay remedio, haya paciencia.
Lo que se da al pobre se guarda en el cielo.
Riquezas con sobresaltos, miserias las llamo.
La sabiduría inútil solo se diferencia de la tontería en que da mucho más trabajo.
Confesión obligada, no vale nada.
Un gramo de discrección vale por un kilo de ingenio.
La más cauta es tenida por más casta.
Muchos pocos hacen un mucho.
Más grande que la conquista en batalla de mil veces mil hombres es la conquista de uno mismo.
A quien nada vale, no le envidia nadie.
No es pobre el que tiene poco, sino el que codicia mucho.
Amistad de hombres leales, solo perdura entre iguales.
Nada resulta más difícil que vivir con sencillez
No acortes el paso, no aflojes ni desmayes.
La nobleza y los blasones, nada valen sin doblones.
Es engaño triste y vano, consolarse con la mano.
El que para pobre está apuntao, igual le da estar de pie que sentao.
El ahorro es santo porque hace milagros.
Quien tenga coraje, que no se rebaje.
El que ambiciona lo ajeno, pronto pierde lo propio.
Hermosura en puta y fuerza en el badajo.
El avaro carece tanto de lo que tiene como de lo que no tiene.
Hombre narigudo, ingenio agudo.
La confianza en la vida se encuentra cuando el espíritu se siente profundamente tranquilo
La petición es cálida, el agradecimiento es frío.
Al hombre le falta paciencia y a la mujer le sobra insistencia.
El amor destierra la vergüenza.
El consenso es poder, la fe el alma del hecho
Acójome a Dios que vale más que vos.
Ingratos hacen recatados.
Ni agradecido ni pagao.
Nunca falta Dios a los pobres.
La sabiduría no se traspasa, se aprende.
Con pedantes, ni un instante.
Un hombre bien educado, sabio y valiente es el fin hacia el que tiende la naturaleza
Belleza sin bondad es como un vino picado
Pereza no es pobreza; pero por ahí se empieza.
El que de servilleta llega a mantel, Dios nos libre de él.
El corazón es fiel, el entendimiento no lo es.