Codicia mala a Dios no engaña.
Casa hecha, sepultura abierta.
Alegría amagada, candela apagada.
Dios aflige a los que bien quiere.
Cuando el villano está en el mulo, no conoce a Dios ni al mundo.
Amigo bueno, solo Dios del cielo.
Sentarse en las cenizas entre dos banquillos
Casadme, padres, casadme, que el cuerpo me arde.
Un carbón ardiente, hace quemar al siguiente.
Nuestro gozo en un pozo.
Los que de veras buscan a Dios, dentro de los santuarios se ahogan.
La última cuenta la paga el diablo.
Gran tormenta, a los débiles amedranta.
Hasta la sepultura el amor fuerte dura.
Dentro del cielo tú forjas tu designio. Lo decretarás: ¿acaso te hastíes y aquí nos escondas tu fama y tu gloria en la tierra? ¿Qué es lo que decretas?
Al ausente y el muerto, ni injuria ni tormento.
El malo mundo está y peor se pondrá.
Quien lleva fuego en su corazón, acaba por ahumar su cerebro.
Lo que el Diablo no puede hacer hácelo la mujer.
Lo que se dá no se quita porque el diablo te visita.
Bien la muerte aguarda, quien vive como Dios manda.
A quien a buen culo se arrima, buenas hostias le propinan.
Cuando el ventero está en la puerta, el diablo está en la venta.
En este mundo traidor, al mejor tratan peor.
Si Dios hizo la abeja, hizo la avispa el diablo.
Casamiento y gobierno, destino del cielo.
Las pestes y el matrimonio, son inventos del demonio.
Dios te guarde de tahonero novel y de puta de burdel.
Del odio al amor hay solo un paso.
Casa de tierra, caballo de hierba, amigo de verba, todo es mierda.
Abad, judío y madona, jamás perdonan.
En este mundo jodido el hijo regaña al padre y la mujer al marido.
Dios sea loado, el pan comido y el corral cagado.
El pecado te acusa.
Más vale el humo de mi casa que el fuego de la ajena.
La maldad con la belleza es el anzuelo y el cebo del diablo.
De donde viene la descomunión, allí viene la absolución.
A ira de Dios, no hay casa fuerte.
El alma cruelmente herida, perdona pero no olvida.
Bendita la muerte, cuando viene después de bien vivir.
Intelecto apretado discurre que rabia.
La tortilla y la mujer, se han de comer en caliente, pues si las dejas enfriar, ni el diablo les clava el diente.
Cuando la intempladez llama, fiebre amenaza.
La dama de doce años que no tiene novio, pele la pava con el demonio.
A candil muerto, todo es prieto.
Da Dios alas a la hormiga, para morir más aína.
Quien el incendio busca o se quema o se chamusca.
Ahí lo tienes, si te condenas, que te condenes.
Dios nos coja confesados.
Tú que querías y yo que tenía ganas, sucedió lo que el diablo deseaba.