El jabón es para el cuerpo lo que las lágrimas para el alma.
Quien té presta, te ayuda a vivir.
A buen bocado, buen grito.
Angelitos al cielo, y a la panza los buñuelos.
A quien de bailar tiene gana, poco son le basta.
Los tejados viejos necesitan muchas reparaciones
Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra.
El que de mozo no corre su caballo, lo corre de casado.
Aquí paz y en el cielo gloria.
Mujer precavida vale por dos.
Quien virtudes siembra, fama siega.
Pandequeso caliente: quien no lo compre, no lo tiente.
Pobre no es aquel que tiene poco, sino aquel que teniéndolo todo, quiere aún más.
El amor enseña incluso a un cura a bailar
Poco y en paz, mucho se me haz.
La mujer casada y honrada, la pierna quebrada.
Hasta el mismo amor sincero, requiere algo de dinero.
Al hombre por el verbo y al toro por el cuerno.
Zamarra vieja, más calienta que una nueva.
Ni te compres limas, ni te compres peras, ni te comprometas en donde no puedas.
Aullar contra el ciervo, perder voces y tiempo.
Unas veces riendo y otras llorando, vamos pasando.
Engañosa es la gracia, y vana la hermosura.
Que no te preocupe de quién es la casa que se quema mientras puedas calentarte con las llamas
La ignorancia es madre de la admiración.
El ojo del puente, el baratillo y el pan, como se estaban están.
Alabanza propia, mentira clara.
él que no aprecia uno, no puede conseguir mil.
Joya es la fama para bien guardarla.
Pólvora y tiempo se vuelan como viento.
Quien acecha por agujero, ve su duelo.
Pan ajeno nunca es tierno.
Sea, que el tiñoso por pez venga.
La paciencia cura todos los males, pero ¿cuántos tienen suficiente paciencia hasta que se cure el mal?
Pezuña sobre agua, no deja huella.
Los perezosos se pasan la vida rascando la tripa a las cigalas.
En amores, los que huyen son vencedores.
Agarra al toro por los cuernos, al hombre por la palabra.
Son fáciles todas las cosas que se hacen con voluntad.
Te puedes arruinar por porfiada y por fiar.
La peseta, la vela y el entierro por donde quiera.
Nada abriga mejor que el calor de una sonrisa.
La envidia puede herir a lo que se tiene; pero no a lo que se es.
La barca pasa, la orilla queda
De cuero ajeno, correas largas.
A ti te digo hija, para que entienda la hijastra.
Hablar con lengua de plata.
Dar con buen melón y buena mujer, acierto es.
Lo que uno no quiere, el otro lo desea.
Amigo bueno, solo Dios del cielo.