No dar su brazo a torcer.
Buena es la guerra para el que no va a ella.
Castillos muy altos vienen de repente al suelo.
La cana engaña, el diente miente pero arrastrar los pies eso si que es vejez.
Para alcanzar, porfiar.
Alas tenga para volar, que cebo no me ha de faltar.
Quien no sabe, no vale nada.
Cuando el trago hace cosquillas, afloja lengua y rodillas.
Un grito a tiempo vale más que cien indios a caballo.
La vieja escarmentada, pasa el río arremangada.
En los meses de erre, en piedra no te sientes.
La hacienda bien ganada con afán se guarda.
Al que escupe para arriba, le cae en los ojos.
Reinos y dineros no quieren compañeros.
Madre, casadme, aunque sea con un fraile.
Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
Felicidad de hoy, dolor de mañana
Quien se acerca al bermellón enrojece, quien se acerca a la tinta ennegrece.
Cuando la paja se mete en el pajar, las mocitas ya pueden trasnochar.
Sé cordero y te comerá el lobo.
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
El que presta a un amigo, pierde el dinero y pierde el amigo.
A falta de hechiceros lo quieren ser los gallegos.
El que con muchos se casa, a todos enfada.
La hija a quien la pidiere, el hijo se mirará a quién se dará.
Bragueta abierta pájaro muerto.
Antes te quedes manco, que eches una firma en blanco.
Pendejo que al cielo va, lo joden también allá.
Cuando el Diablo nada tiene que hacer, mata moscas con el rabo.
Yeso y cal, cubre mucho mal.
El futuro pertenece a los que se preparan para él.
Quien se va, vivo y muerto está.
Aquí te cojo y aquí te mato.
Te doy un dedo y me quieres coger el brazo.
Hechos son amores y no buenas razones.
Mientras el tímido reflexiona, el valiente va, triunfa y vuelve.
La suerte la pintan calva.
Carne a carne, amor se hace.
Pareces mula cargada, a cada paso un pedo.
Mucho val y poco Cuesta, a mal hablar, buena respuesta.
Fía solo en dos: en ti y en Dios.
Daca y toma; que en materia de intereses no se admiten bromas.
Juventud que vela y vejez que duerme, señal de muerte.
Guardólo Dios de piedra y niebla, más no de puta vieja.
El que de veras quiere dar, no ofrece.
Dichas y quebrantos nos vienen de lo alto.
Quien no se aventura, no cruza la mar.
Bien me quieres, bien te quiero; no me toques el dinero.
Más vale odiado que olvidado.
Estoy como gallo en corral ajeno