El que no mira, suspira.
No hay dicha, sino diligencia.
Ay del que muere, que el vivo enseguida se apaña con lo que puede.
Al espantado, la sombra le basta.
Agua, barro y basura, crían buena verdura.
Bien parece cuanto en la olla cuece.
Padre, que me ahorcan; hijo, a eso se tira.
Quedar como novia de pueblo (vestida y alborotada).
Se cazan más moscas con miel que con vinagre.
La tortilla y la mujer, se han de comer en caliente, pues si las dejas enfriar, ni el diablo les clava el diente.
Al hombre afligido, no le des más ruido.
Capón de ocho meses, para mesa de reyes.
En el mes de San Juan, al sol se cuece el pan.
A pájaro muerto, jaula abierta.
Peso y medida, alma perdida.
Bebido el vino, perdido el tino.
A quien cuece o amasa, de todo le pasa.
Guagua que llora mama.
Pase mayo, y pase pardo.
Cuando te vi venir dije: "A por la burra viene".
Cuando llueve en Agosto, llueve miel y llueve mosto.
Dar en el clavo.
El dinero no da la felicidad; pero como calma los nervios.
Yo que callo, piedras apaño.
A un clavo ardiendo se agarra el que se está hundiendo.
El ahorro anda pasito a pasito, pero llega lejitos.
Chofer que mucho acelera, se rompe la calavera.
La cabra de la vecina da más leche que la mía.
Madre, casarme quiero, que ya sé freír un huevo.
Casa de tierra, caballo de hierba, amigo de verba, todo es mierda.
Demasiado pedo para la mula.
Hijo ajeno, candela en el seno.
Llama el dinero al dinero, y el holgar al caballero.
Al potro que le alabe otro.
El buey busca la sombra; porque la sombra no lo busca a él.
Con estudiante y soldado, mozuelas, mucho cuidado.
Suelo mojado, cajón seco.
Afición que más daña que aprovecha, enseguida se desecha.
El pescado y el huésped, a los tres días hieden.
La prisa se tropieza en sus propios pies.
El que debajo de una hoja se posa, dos veces se moja.
Dámelo perezoso, y te lo daré vicioso.
Quien guarda valores, padece temores.
El melón, largo, pesado, escrito y borrado.
Más cura la dieta, que la receta.
La sardina y el huevo a dedo.
Hombre entrado en días, las pasiones frías.
Quien comprar quiere la yegua o el burro antes la menosprecia.
La liebre que has de matar, cuesta abajo la has de echar.
Hablar a tiempo requiere tiento.