La modestia es patrimonio de los pendejos.
Raposa que mucho tarda, caza aguarda.
Ten el valor de la astucia que frena la cólera y espera el momento propio para desencadenarla
El que no mira, suspira.
Quien en vida echa maldiciones, en la muerte no reza oraciones.
Los grandes talentos son calmados en la prosperidad y callados en la adversidad.
Contra el flato, bicarbonato.
A una mujer no se la debe golpear ni con una flor.
Casadita y con hijos te quisiera ver, que doncella y hermosa cualquiera lo es.
Para el catarro el jarro, y si no se quita, la botellita.
Sayo que otro suda, poco dura.
El toro, a las cinco, y el torero, a los veinticinco.
Si oyes un solo trueno, ten por seguro el mal tiempo.
Con pistola a discreción, cualquiera tiene razón.
La cerda vistiendo seda, igual de marrana queda.
Jacinto, no te lo consiento, que mezcles blanco con tinto.
Flor de Marzo, no quiebra el carro.
Dios da pan a quien no tiene dientes.
Quien bien quiere, bien obedece.
Plata en mano, culo en tierra.
El secreto de tu vecino,te lo dirá un porrón de vino
Una pelea raramente continúa cuando el jefe ha caído.
Ni al caballo corredor, ni al hombre rifador dura mucho el honor.
Cuando las olas se han aquietado y el agua está en calma, entonces se refleja la luz y se puede vislumbrar el fondo.
A quien mal canta, bien le suena.
Estudiante que no estudia, en nada bueno se ocupa.
Las palabras amables no cuestan nada pero valen mucho.
Ni al jugador que jugar, ni al gastador que gastar, ni al avaro que guardar.
Caro me lo dan y caro lo vendo.
Alabanzas y regalos, malos tratos.
Como el gazapo, que huyendo del perro dio en el lazo.
A la hija mala, dineros y casalla.
Ni de saúco buen vencejo, ni de cuñado buen consejo.
Entendido y anotado.
Cuando Dios borra, escribir quiere.
Me cayó como patada en la guata.
Entre la gente ruin el que pestañea pierde.
Asno de dos, válgale Dios.
Recordar algo malo, es como llevar una carga para la mente.
Ni con cada mal al físico, ni con cada pleito al letrado, ni con cada sed al jarro.
¡Cómo subo, subo de pregonero a verdugo!.
Habrá quien te dé, pero no quien te ruegue.
No pidas un cañon para matar un gorrión.
Cochino fiado, gruñe todo el año.
No muestres los dientes hasta que puedas morder.
El cordero manso mama a su madre y a cualquiera; el bravo ni a la suya ni a la ajena.
A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
Es devoto o es loco quien habla consigo solo.
Al que le pique, que se rasque.
Una lágrima puede decir más que un llanto.