El cazador busca la pieza, la pieza no busca al cazador.
Madurar viche.
Es más fácil plantar que recoger, pero solo se recoge aquello que se ha plantado.
El que las sabe, las tañe.
Si quieres vencer, aprende a padecer.
Cruz y raya, para que me vaya.
Del agua vertida, la que pueda ser recogida.
La amistad, la que quieras, pero la cebada, a veinte la fanega.
Quien cuando puede, no quiere; cuando quiere, no puede.
De pico, todos somos ricos.
Abrazo de ciego, golpe seguro.
Más vale salto de mata que ruego de hombres buenos.
No da quien tiene, sino quien quiere.
Castellano fino: al pan pan, y al vino vino.
Quieren ganar indulgencias con escapulario ajeno.
Dale un huevo al codicioso, y te pedirla gallina.
No desprecies a quien poco es, que algún días mucho podrá ser.
Para ganar, forzoso es trabajar.
Al toro hay que agarrarlo por los cuernos.
Caja que tuvo alcanfor, quédale el olor.
Reniego del árbol que ha de dar el fruto a palos.
Con "quizás" nunca hagas cuenta.
Al viejo y al olivar, lo que se les pueda sacar.
Avaricia de tío, hacha de sobrino.
El lo que se pierde, se aprende.
Comprar al pobre, vender al rico.
Para cazar chirulís, hay que tener chirulís en la trampa
Algunos buscan la felicidad. Otros la crean.
Sembrar poco y mucho recoger, no puede ser.
Querer a quien no me quiere, mal haya quien tal hiciere.
De Madrid al cielo, y un agujerito para verlo.
Hacer una tempestad en un vaso de agua.
Al que le pique, que se rasque.
Ponerle el cascabel al gato.
Nace el pez para nadar, como el topo para minar.
Coge la ocasión al vuelo antes de que te enseñe el rabo.
El camino de la boca, nadie lo equivoca.
A cada cual mate su ventura, o Dios que le hizo.
Que aproveche como si fuera leche.
Pasar amargura por ganar hermosura.
Un "quizá" ni ata ni desata.
Dar la última mano.
Mujeres y avellana, muchas salen vanas.
Quien no se aventura, no cruza la mar.
Todo el mundo quiere llegar a la vejez, pero a nadie le gusta que le llamen viejo.
Donde se quita y no se pon, se llega pronto al hondón.
Más querría un dinero que ser artero.
Beber en cada fuente, desvanece el vientre.
No hay que dejar escapar una oportunidad, que nunca va a presentares otra vez.
Al fuego y al fraile no hurgarles.