La suerte es loca y a cualquiera le toca.
Fácil es empezar y difícil continuar.
Más fácil entra un camello por el ojo de una aguja, que un rico entre al reino de los cielos.
Siempre pide de más, para que no te den de menos.
Grano a grano, se llena el granero.
De higos a brevas, larga las lleva.
A vino de mal parecer, cerrar los ojos al beber.
Ahullama no pare calabaza.
Has lo que debes y no lo que puedes.
Bailar sin pecar, cosa imposible será.
Ocasión que se pasó, pájaro que voló.
En enero, plante ajero; a finales, que no a primeros.
De hombres es errar y de bestias porfiar.
Ayunar para luego hartar, quita el mérito al ayunar.
Cuando Junio llega, prepara la hoz y limpia la era.
Tierra, cuanta veas, casa, en la que quepas.
Tanto da el agua en la piedra que la quiebra.
Arriba canas y abajo ganas.
Yo he hecho lo que he podido, y la fortuna lo que ha querido.
Afeminados espíritus engendra la avaricia.
Para cruzar un río y dar dinero, nunca seas el primero.
Si ves las estrellas brillar, sal marinero a la mar.
Hoyo en la barba, hermosura acabada.
Abriga bien el pellejo si quieres llegar a viejo.
Hacemos daño al hombre cuando le pedimos hacer lo que está dentro de sus posibilidades o hábitos.
Tiempo al pez, que picará alguna vez.
El último que se pierde es la esperanza.
Acudir a los palabras y no a los puños, como es propio del caballero.
Quien más tiene, más quiere.
Hasta lavar las cestas, todo es vendimia.
Arco en el cielo, agua en el suelo.
A buen puerto vas por agua.
Según serás, así merecerás.
Leer entre renglones.
El mayor de los pesares es arar con borrico los olivares.
Ay del que muere, que el vivo enseguida se apaña con lo que puede.
La ilusión del cazador, a una mentira otra mayor.
Variante: Ver para creer, y no toda vez.
Preferir ser jade en añicos antes que una teja entera.
Pescador que pesca un pez, pescador es.
Muy estirar la Cuerda, el arco quiebra.
Un buen plan al que se llega pronto y se aplica vigorosamente es mejor que un plan perfecto al que se llega tarde y se ejecuta mal.
Día vendrá que tenga peras mi peral.
Quien bien quiere a Beltrán, bien quiere a su can.
En llegando la Ascensión, ni merluza ni salmón.
Hasta las gatas quieren alpargatas para no andar a gatas.
¿A un perdido, quién lo pierde?.
Quien desprecia, comprar quiere.
Por oír misa y dar cebada no se pierde jornada.
La necesidad agudiza el ingenio.